• Alvaro Andrés Echeverría

Navidad, ¿agoniza o ya perdió la batalla?


Algunos se cuestionarán el motivo del título que escogí, quien me conocen dirán que no creo en estas fechas y que tengo un gran parecido a un personaje que se vuelve popular en el mes de diciembre, ustedes ya saben quién es.

Para ser muy sincero esta fecha dejó de interesarme, año tras año y esto ayuda a que se afirme mi punto de vista; que la navidad activa una especie de inhibición de las acciones que las personas cometen durante el resto de los once meses del año y que justo en este mes aquellos humanos invocan: la paz, la humildad, la generosidad y otros valores que solo se acuerdan que existe para diciembre y en muchas ocasiones parece increíble reconocer a estas personas.


En lo personal creo que cuando tienes una forma de ser definida y pretendes cambiar para agradar o quedar bien solo por cierto tiempo, se puede percibir e identificar la falta de naturalidad, por más que te esfuerces jamás podrás ocultar aquella esencia.

¿Por qué creo que la navidad agoniza? Por que cuando era pequeño, mamá nos enseñó a mis hermanos y a mí el verdadero significado de la navidad (sí, crecí en una familia católica); para ella ésta fecha es una muestra de amor de nuestro creador para con sus hijos; situación que hoy por hoy la navidad para muchos es sinónimo de una reunión para demostrar quién tiene más dinero, quién tiene mejores gustos o simplemente para presumir todo lo que tiene y que le ayuda a cubrir las carencias que lleva dentro, entonces ¿agoniza o ya perdió la batalla?


Navidad para algunas personas es como si fuera un juego, si pecas durante el año haces una donación o una buena acción y empatas, pues no debe ser así debido a que las personas a quienes podemos llegar en algún momento con nuestras acciones, comen, se visten y tienen necesidades todo el año, no solo en diciembre.


Para otros, es una fecha en la que deben darnos obligatoriamente algo; cómo para sentirnos apreciados, valorados o quizás importantes para esa persona que tuvo esa acción para con nosotros; en ocasiones también se cruza por nuestra mente dar algo para recibir, pedir o a veces reclamar un favor por aquella acción “desinteresada” que hicimos.


De manera que la navidad agoniza; pronto solo será (si ya no lo es) una fecha en la cual nos vemos obligados en cumplir con la familia, los amigos, los compañeros y todas aquellas personas que te toman en cuenta solo porque eres un buen anfitrión o porque sabes que das buenos regalos, dejando pisoteado el sentido original de esta fecha.

Después de atravesar un año que parece haber salido de una película de terror, de superar pérdidas que no esperábamos, de sanar y ganar nuestras propias batallas, de adaptarnos poco a poco a una nueva forma de ver la vida, considero que el mejor regalo que podemos pedir al universo, es un abrazo muy cálido y una sonrisa desinteresada de las personas que llenan nuestros corazones, que permiten que nuestro mundo no se detenga, que siga en órbita y por las cuales nos levantamos día a día a escribir un nuevo capítulo en nuestras vidas.



Hoy deseo que recibas el mejor regalo que la vida tiene para ti; que lo que has pedido sea una herramienta para que te conviertas en un mejor ser humano y que nazca en ti la mejor versión que puedas anhelar.

¡FELIZ NAVIDAD!



Alvaro Andrés

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